El señor I, estaba cada vez menos afectado por lo que había perdido y sobre todo por el tema del color, que al principio tanto le había obsesionado. De hecho, ahora decía que estaba "divorciado" del color. Todavía hablaba con soltura de él, pero parecía existir un cierto vacío en sus palabras, como si las extrajera de un conocimiento pasado y ya no comprendido.
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En una ocasión, unos tres años después de su lesión, Israle Rosenfield realizó la fascinante sugerencia de que el señor I. intentará recuperar su visión el color. Puesto que el mecanismo para comparar longitudes de onda estaba intacto y solo la zona V4 (o su equivalente) estaba dañada, podía existir la posibilidad, al menos en teoria, pensaba Rosenfield, de "reeducar" otra parte del cerebro para que llevara a cabo las correlaciones landinas necesarias y de este modo recuperar algo de la visión del color. Lo asombroso fue la respuesta del señor I. a esta sugerencia. En los primeros meses posteriores a su lesión, dijo, la habría recibido con los brazos abiertos, habría hecho todo lo posible para "curarse". Pero ahora que concebía el mundo en términos completamente distintos, y de nuevo lo encontraba coherente y completo, esa sugerencia le parecía incomprensible y repugnante. Su reintroducción le confundiría enormemente, pensaba, y podría imponerle un revoltijo de sensaciones y perturbar el orden visual de su mundo, ahora restablecido. Durante una temporada había estado en una especie de limbo; ahora aceptaba -neurológica y psicológicamente- el mundo de la acromatopía.
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